domingo, 9 de diciembre de 2012

Turismo musical o sonoro - Razones para difundirlo



En este artículo se hace un recorrido por los escritos más representativos sobre música antes de la colonia y después de la colonia hasta aproximadamente  1976.
La historia ecuatoriana que está ligada al turismo, además está representada por la música indígena, de los esclavos, en la catedral, en las misiones, la música doméstica y los instrumentos utilizados en su interpretación. El objetivo general es mostrar cómo los diferentes matices puestos en los temas y la clasificación están relacionados con el momento que vivió cada autor y con las herramientas documentales y mentales que su tiempo le ofreció.

El turismo como actividad económica del sector terciario, tiene servicios que están íntimamente interrelacionados; por lo general, la situación geográfica hace la diferencia.
Si tomamos el concepto de la OMT en el que indica que el turismo es la suma de relaciones y de servicios  resultantes de un cambio de residencia temporal y voluntario no motivado, por razones de negocios o profesionales; y lo relacionamos con el concepto de música “el  arte más inexplicable”,  “el arte de combinar los sonidos de la manera más agradable al oído (Jean Jacques Russeau, 1971), entendemos que la música es precisamente la primera forma de distracción humana, ya que el hombre y mujer a lo largo de la historia han tenido grandes momentos de alegrías, triunfos, dolores y amores, que se han manifestado en una población.
Cuando un turista está visitando un lugar, se interesa por preguntar las características del pueblo, su gastronomía y por supuesto la música que los caracteriza porque la música es el espejo que identifica.

En Ecuador se distingue a la música por regiones. La sierra vivió periodos muy duros durante la colonización española, por la fuerte discriminación racial que ha habido con los indígenas nuestros, por eso encontramos un aire de tristeza en las melodías. Ya lo decía Oswaldo Guayasamín (uno de los pintores más famosos en Ecuador) “Quiero pintar el grito de mi gente, la sangre de mi pueblo ….” Por eso todas las artes lo reflejan.
En la sierra montañas y nevados son el paisaje que inspira al autor de una melodía, al poeta y al pintor. Las distintas tonalidades en verde, con esos atardeceres románticos traen a colación nostalgias, penas y esperanzas.
Guillermo Mediavilla en su obra “ Educación Musical” que nuestra música se clasifica en Pre incásica e Incásica estuvo ligada a la religión como en el caso del “Inti Raimi” fiesta de adoración al sol. Luego de la conquista, con la religión católica, los cánticos estuvieron relacionados a la virgen y a las manifestaciones del catolicismo. La música después de la colonia, fue básicamente lírica, devota y popular.

La música como catequesis tuvo una conexión directa con las melodías religiosas de los aborígenes en el culto católico que se practicaba en lengua castellana y en quechua; esto demuestra que los indígenas se acercaron afectivamente a los misioneros, siendo más dóciles desde ese entonces, por la influencia de la religión.
En el caso de la costa, influye la situación geográfica en el carácter de las personas, por eso los ritmos son alegres. El hecho de estar al lado del mar en un clima caluroso hace  sus ritmos sean también más acelerados.
Un representante emblemático es el cantautor Julio Jaramillo,  nacido en Guayaquil, y otro muy conocido como Segundo Luis Moreno, compositor y musicólogo ecuatoriano, nacido en Cotacachi en 1947, logró profundizar en el tema de la música en la prehistoria, por eso en su obra “música y danzas  autóctonas del Ecuador; él  hizo una relación entre la música indígena ecuatoriana con la música de los antiguos pueblos orientales. Supone que la pentafonía  utilizada en instrumentos musicales es común para nuestros pueblos indígenas y para los antiguos Egipcios; manifiesta que las arpas de cinco cuerdas de hace siglos atrás, la trajeron los españoles.

En el Oriente no se caracteriza por pentafonía sino por tetrafonía y trifonía por el influjo de las aves canoras; este tipo de música refleja el ánimo  alegre y satisfecho del jíbaro, libre y señor de los bosques. Juan Vigna en su escrito sobre los indios Shuaras, México, 1945, utilizó flauta de caña para sus melodías, lo cual quiere decir que los instrumentos musicales se confeccionan dependiendo de los productos característicos de la zona.
Aunque no existe mucha evidencia de la escritura de la música, ésta se ha transmitido oralmente de generación en generación. Es notable que el sector turístico; está relacionado íntimamente con los recursos naturales y éstos a su vez con los atractivos turísticos que a la vez son perecederos.

El Patrimonio Nacional, incluido la música ecuatoriana, es demasiado extenso. Aún los villancicos que entonamos en ésta época tienen su origen en la época colonial.
Así como en México es el mariachi y en Argentina es el tango, Land Mark “vende” el pasillo como ícono de nuestra identidad cultural, por lo que si podemos aprovechar este recurso, estaremos promocionando el turismo de nuestro país tanto a nivel interno como externo. Así como otros países, deberíamos aprovechar estos factores y fortalecerlos por medio de la educación para que se intensifique el amor a la patria, el reconocimiento hacia nuestra tradición y cultura popular y con ello la difusión de lo nuestro.

Discografía de nuestros pasillos y valses

Bibliografía:
http://iies.faces.ula.ve/Merida2020/Analisis_Competitividad/competitividad/4-Turismo/cap-i-turismo_en_contexto_mundial_y_nacional.pdf





http://www.dspace.espol.edu.ec/bitstream/123456789/4689/1/7210.pdf