En este artículo se hace un recorrido por los escritos más
representativos sobre música antes de la colonia y después de la colonia hasta
aproximadamente 1976.
La historia ecuatoriana que está ligada al turismo, además
está representada por la música indígena, de los esclavos, en la catedral, en
las misiones, la música doméstica y los instrumentos utilizados en su
interpretación. El objetivo general es mostrar cómo los diferentes matices
puestos en los temas y la clasificación están relacionados con el momento que
vivió cada autor y con las herramientas documentales y mentales que su tiempo
le ofreció.
El turismo como actividad económica del sector terciario,
tiene servicios que están íntimamente interrelacionados; por lo general, la
situación geográfica hace la diferencia.
Si tomamos el concepto de la OMT en el que indica que el
turismo es la suma de relaciones y de servicios
resultantes de un cambio de residencia temporal y voluntario no
motivado, por razones de negocios o profesionales; y lo relacionamos con el
concepto de música “el arte más
inexplicable”, “el arte de combinar los
sonidos de la manera más agradable al oído (Jean Jacques Russeau, 1971),
entendemos que la música es precisamente la primera forma de distracción
humana, ya que el hombre y mujer a lo largo de la historia han tenido grandes
momentos de alegrías, triunfos, dolores y amores, que se han manifestado en una
población.
Cuando un turista está visitando un lugar, se interesa por
preguntar las características del pueblo, su gastronomía y por supuesto la
música que los caracteriza porque la música es el espejo que identifica.
En Ecuador se distingue a la música por regiones. La sierra
vivió periodos muy duros durante la colonización española, por la fuerte
discriminación racial que ha habido con los indígenas nuestros, por eso
encontramos un aire de tristeza en las melodías. Ya lo decía Oswaldo Guayasamín
(uno de los pintores más famosos en Ecuador) “Quiero pintar el grito de mi
gente, la sangre de mi pueblo ….” Por eso todas las artes lo reflejan.
En la sierra montañas y nevados son el paisaje que inspira al
autor de una melodía, al poeta y al pintor. Las distintas tonalidades en verde,
con esos atardeceres románticos traen a colación nostalgias, penas y
esperanzas.
Guillermo Mediavilla en su obra “ Educación Musical” que
nuestra música se clasifica en Pre incásica e Incásica estuvo ligada a la
religión como en el caso del “Inti Raimi” fiesta de adoración al sol. Luego de
la conquista, con la religión católica, los cánticos estuvieron relacionados a
la virgen y a las manifestaciones del catolicismo. La música después de la
colonia, fue básicamente lírica, devota y popular.
La música como catequesis tuvo una conexión directa con las
melodías religiosas de los aborígenes en el culto católico que se practicaba en
lengua castellana y en quechua; esto demuestra que los indígenas se acercaron
afectivamente a los misioneros, siendo más dóciles desde ese entonces, por la
influencia de la religión.
En el caso de la costa, influye la situación geográfica en el
carácter de las personas, por eso los ritmos son alegres. El hecho de estar al
lado del mar en un clima caluroso hace sus ritmos sean también más acelerados.
Un representante emblemático es el cantautor Julio
Jaramillo, nacido en Guayaquil, y otro
muy conocido como Segundo Luis Moreno, compositor y musicólogo ecuatoriano,
nacido en Cotacachi en 1947, logró profundizar en el tema de la música en la
prehistoria, por eso en su obra “música y danzas autóctonas del Ecuador; él hizo una relación entre la música indígena
ecuatoriana con la música de los antiguos pueblos orientales. Supone que la
pentafonía utilizada en instrumentos
musicales es común para nuestros pueblos indígenas y para los antiguos
Egipcios; manifiesta que las arpas de cinco cuerdas de hace siglos atrás, la
trajeron los españoles.
En el Oriente no se caracteriza por pentafonía sino por
tetrafonía y trifonía por el influjo de las aves canoras; este tipo de música
refleja el ánimo alegre y satisfecho del
jíbaro, libre y señor de los bosques. Juan Vigna en su escrito sobre los indios
Shuaras, México, 1945, utilizó flauta de caña para sus melodías, lo cual quiere
decir que los instrumentos musicales se confeccionan dependiendo de los productos
característicos de la zona.
Aunque no existe mucha evidencia de la escritura de la
música, ésta se ha transmitido oralmente de generación en generación. Es
notable que el sector turístico; está relacionado íntimamente con los recursos naturales
y éstos a su vez con los atractivos turísticos que a la vez son perecederos.
El Patrimonio Nacional, incluido la música ecuatoriana, es
demasiado extenso. Aún los villancicos que entonamos en ésta época tienen su
origen en la época colonial.
Así como en México es el mariachi y en Argentina es el tango,
Land Mark “vende” el pasillo como ícono de nuestra identidad cultural, por lo
que si podemos aprovechar este recurso, estaremos promocionando el turismo de
nuestro país tanto a nivel interno como externo. Así como otros países,
deberíamos aprovechar estos factores y fortalecerlos por medio de la educación
para que se intensifique el amor a la patria, el reconocimiento hacia nuestra
tradición y cultura popular y con ello la difusión de lo nuestro.
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| Discografía de nuestros pasillos y valses Bibliografía: http://iies.faces.ula.ve/Merida2020/Analisis_Competitividad/competitividad/4-Turismo/cap-i-turismo_en_contexto_mundial_y_nacional.pdf
http://v2.reflexionesmarginales.com/index.php/9-agosto-2011/dossier/174-rousseau-escritos-sobre-musica
http://www.dspace.espol.edu.ec/bitstream/123456789/4689/1/7210.pdf
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